¿Y si tu microbiota también tuviera algo que decir sobre el asma?

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El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias en la que intervienen múltiples factores, entre ellos la predisposición genética, el ambiente y la respuesta del sistema inmunitario. En los últimos años, la investigación ha comenzado a prestar atención a un nuevo protagonista: la microbiota.

Nuestro organismo alberga comunidades de microorganismos en diferentes localizaciones, y cada vez existe más evidencia sobre su interacción con el sistema inmunitario. En este contexto, se está estudiando qué relación puede existir entre la microbiota respiratoria, la microbiota intestinal y el desarrollo o evolución de enfermedades respiratorias como el asma.

La evidencia disponible no permite afirmar que una determinada alteración de la microbiota sea la causa del asma. Sin embargo, diferentes estudios han encontrado asociaciones entre determinados perfiles microbianos y la salud respiratoria, abriendo nuevas vías de investigación.

 

La microbiota respiratoria también importa

Durante mucho tiempo se consideró que los pulmones de una persona sana eran prácticamente estériles. Actualmente sabemos que las vías respiratorias albergan comunidades microbianas que interactúan con el epitelio respiratorio y el sistema inmunitario.

En personas con asma se han observado diferencias en la composición de la microbiota de las vías respiratorias respecto a personas sin la enfermedad. Algunos estudios han descrito cambios en la diversidad y en la abundancia relativa de determinados grupos bacterianos, así como asociaciones entre determinados perfiles microbianos y características clínicas del asma.

Estos hallazgos han llevado a investigar si la microbiota respiratoria puede participar en la regulación de la respuesta inmunitaria local y, por tanto, influir en el entorno en el que se desarrolla la inflamación de las vías respiratorias.

Es importante, no obstante, interpretar estos resultados con cautela. Una asociación entre una determinada composición microbiana y el asma no demuestra que esa alteración sea la causa de la enfermedad.

 

El eje intestino-pulmón: una conexión cada vez más estudiada

La investigación sobre microbiota ha demostrado que los diferentes ecosistemas microbianos del organismo no funcionan de manera completamente independiente. En los últimos años ha cobrado especial interés el denominado eje intestino-pulmón, una comunicación bidireccional en la que participan microorganismos, metabolitos y mecanismos del sistema inmunitario.

El intestino es uno de los principales lugares de interacción entre la microbiota y el sistema inmunitario. Las bacterias intestinales producen diferentes metabolitos capaces de influir en la actividad de las células inmunitarias, y algunas de estas señales pueden tener repercusión más allá del propio intestino.

Por ello, actualmente se estudia cómo las alteraciones de la microbiota intestinal pueden influir en la respuesta inmunitaria de las vías respiratorias y cómo, a su vez, los procesos respiratorios pueden repercutir sobre el ecosistema intestinal. Una revisión publicada en Nature Reviews Microbiology en 2024 recoge la evidencia disponible sobre este eje y sus posibles mecanismos.

 

El papel de los ácidos grasos de cadena corta

Una de las vías que más interés está despertando es la producción de metabolitos por parte de las bacterias intestinales.

Entre ellos se encuentran los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el acetato, el propionato y el butirato. Se generan principalmente durante la fermentación bacteriana de determinados componentes de la dieta y participan en diferentes procesos relacionados con la función intestinal y la regulación inmunitaria.

Por este motivo, se está investigando si los cambios en la composición de la microbiota y en la producción de estos metabolitos pueden modificar la comunicación entre el intestino y los pulmones.

Algunos estudios han encontrado asociaciones entre determinados perfiles de microbiota, niveles de AGCC y enfermedades respiratorias. Sin embargo, estos hallazgos todavía no permiten establecer una relación causal ni utilizar un determinado metabolito como estrategia para prevenir o tratar el asma.

 

La microbiota durante los primeros años de vida

La relación entre microbiota y asma resulta especialmente interesante durante las primeras etapas de la vida.

Durante los primeros meses y años se produce una importante maduración tanto de la microbiota como del sistema inmunitario. Factores como la alimentación, el tipo de parto, la exposición ambiental o el uso de antibióticos pueden influir en el desarrollo del ecosistema microbiano durante este periodo.

Por ello, numerosos estudios han investigado si determinados patrones de microbiota durante la infancia pueden estar relacionados con una mayor susceptibilidad a desarrollar alergias, sibilancias o asma posteriormente.

Una revisión sistemática publicada en 2024 analizó la relación entre la microbiota intestinal durante la infancia y el desarrollo posterior de asma, encontrando asociaciones entre determinados perfiles microbianos y los resultados relacionados con la enfermedad. Los propios autores señalan, no obstante, la necesidad de seguir investigando estos mecanismos.

 

¿Qué puede aportar el estudio de la microbiota?

El creciente conocimiento sobre el eje intestino-pulmón abre nuevas vías de investigación y plantea una cuestión de interés para la práctica clínica: ¿puede el estudio de la microbiota aportar información complementaria sobre el contexto individual de determinados pacientes?

Actualmente, el análisis de la microbiota no permite diagnosticar por sí solo el asma ni determinar que una alteración intestinal sea responsable de los síntomas respiratorios. Su interés está en aportar información adicional que pueda integrarse con la historia clínica, los síntomas y otros parámetros.

En este contexto, Instituto de Microecología dispone de diferentes herramientas para estudiar la microbiota intestinal desde una perspectiva amplia.

Entre ellas se encuentra KyberBioma, que permite caracterizar el ecosistema microbiano intestinal y analizar diferentes aspectos relacionados con su composición y características funcionales.

Cuando existe además interés por estudiar el contexto de inflamación y barrera intestinal, pueden utilizarse estudios complementarios que incorporan parámetros relacionados con estos procesos.

El objetivo no es buscar una única bacteria que explique una enfermedad, sino obtener una visión más amplia del ecosistema y utilizar esta información como una pieza más dentro de la valoración clínica.

 

Una relación que todavía estamos empezando a comprender

El asma es una enfermedad compleja en la que intervienen múltiples factores. La investigación sobre microbiota está ayudando a ampliar nuestra comprensión de cómo interactúan los microorganismos con el sistema inmunitario y con diferentes órganos.

La microbiota respiratoria, la microbiota intestinal y el sistema inmunitario forman parte de una red de interacciones que todavía estamos empezando a comprender. En este contexto, el eje intestino-pulmón se ha convertido en una línea de investigación especialmente interesante.

Quedan muchas preguntas por responder, especialmente sobre qué cambios de la microbiota son causa, consecuencia o simplemente acompañantes de determinadas enfermedades. Sin embargo, conocer mejor estas interacciones puede abrir nuevas vías para comprender la complejidad del asma y avanzar hacia un abordaje cada vez más individualizado.

En Instituto de Microecología estudiamos la microbiota desde una perspectiva integral, aportando información que puede complementar la valoración clínica y ayudar a comprender mejor el ecosistema microbiano de cada paciente.