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Hinchazón abdominal que no desaparece ¿qué está ocurriendo?

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Parece que estamos en la era de “los problemas de barriga”. ¿Quién no ha sentido alguna vez molestias gastrointestinales? Es de lo más frecuente.

De forma puntual no tienen la menor importancia, sin embargo, cuando la hinchazón abdominal no desaparece, algo está pasando y es fundamental ponerle solución para gozar otra vez de un buen estado de salud. Lo más importante, es no normalizar una situación que no es normal.

Muchas veces seguimos el pensamiento de “son gases, ya se me pasará” o cada poco tiempo se repiten un conjunto de síntomas de lo más molesto: dolor abdominal, periodos de diarrea-estreñimiento, gases y por consiguiente, mucha inflamación e hinchazón que puede no desaparecer en un periodo más o menos prolongado.

¿Por qué se produce la hinchazón abdominal y por qué no desaparece?

Tener la sensación de hinchazón e inflamación abdominal puede deberse a diferentes causas, y todas tienen en común la distensión en la zona abdominal. Esto nos afecta en nuestro día a día cuando notamos la ropa apretada, sentimos “digestiones pesadas” al comer y dolor intenso por acumulación de gases.

A continuación, veremos algunas causas que pueden estar relacionadas con el desarrollo de la hinchazón abdominal persistente:

  1. El sobrepeso u obesidad: El sobrepeso y la obesidad son condiciones que aumentan el riesgo de padecer hinchazón abdominal y estreñimiento, lo cual favorece mayor producción de gases.
  2.  Dieta: Realizar un cambio drástico en la alimentación tiene repercusiones digestivas. A los diferentes componentes de nuestro organismo no les da tiempo a adaptarse a la nueva situación y pueden procesar peor los alimentos. Para realizar dichos cambios, lo mejor es ponerse en manos de un profesional de la nutrición. Otras causas, pueden ser tener una dieta basada en ultraprocesados (que generan por lo tanto moléculas proinflamatorias en nuestro organismo), comer rápido, no masticar bien los alimentos, tragar aire al hablar o al comer y beber bebidas con gas o alcohólicas con frecuencia. Por el lado contrario, comer cantidades excesivas de fibra puede generar mucho gas e inflamación, ya que la flora intestinal no es capaz de digerir tanta cantidad.
  3. Situaciones de estrés emocional: Estas situaciones pueden influir mucho sobre nuestro tracto digestivo. Recordamos que todos nuestros sistemas están conectados y de una forma muy directa, nuestro cerebro con el intestino. El concepto “somatizar” hace referencia a la transformación de problemas psíquicos y psicológicos en síntomas y signos físicos, por lo que a muchas personas frente a un problema que les supone un estrés, enseguida sienten que “se cierra la boca del estómago”, sienten hinchazón o la frecuencia de sus deposiciones cambia.
  4. Problemas digestivos comunes: Existen múltiples afecciones digestivas de carácter leve que pueden contribuir a la hinchazón abdominal como el reflujo y acidez, infecciones, estreñimiento, diarrea, enfermedades inflamatorias intestinales, gastritis, alteraciones de la mucosa, intolerancias alimentarias, etc. Sin embargo, en todas estas patologías existe un elemento común fundamental: la microbiota.

¿Qué hacer en caso de tener un hinchazón abdominal persistente que no desaparece?

Si llevas padeciendo una inflamación abdominal persistente seguramente hayas oído hablar de muchos consejos para reducir el hinchazón:

  • Comer más despacio.
  • Evitar el consumo de chicles y de ultraprocesados.
  • Reducir la ingesta de sal.
  • Practicar ejercicio físico ligero como salir a caminar.
  • Evitar bebidas gaseosas o alcohólicas y no fumar.
  • Limitar temporalmente el consumo de alimentos con alto contenido de fibra para disminuir gases, e incluso en algunos casos se sugiere realizar pruebas de intolerancias y sensibilidad alimentaria.

Pero aun haciendo todas las cosas bien, hay situaciones en las que la hinchazón abdominal sigue presente.  Es importante que sepamos que cuando se acompaña de dolor abdominal persistente o severo, heces con sangre y explosivas diarrea, vómitos, acidez gástrica, o de pérdida de peso muy rápida debemos acudir al médico para poder descartar cualquier afección digestiva subyacente.

Si seguimos padeciendo ese alto estado de inflamación, podríamos sospechar que se trata de una alteración de nuestras bacterias.

Hinchazón abdominal que no desaparece ¿Qué papel tiene nuestra microbiota?

Nuestra microbiota intestinal es el kit de muchas cuestiones.

Se entiende como microbiota intestinal el conjunto de microorganismos que están presentes en nuestro intestino. ¿A quiénes nos referimos? Generalmente a las bacterias, hongos y levaduras presentes, aunque también entran dentro de ese ecosistema los virus, arqueas y parásitos.

Estos microorganismos participan en funciones imprescindibles para nosotros como son la producción de energía, sustancias inmunomoduladoras, neurotransmisores, producción de vitaminas, fermentación de fibra, digestión de nutrientes, entre otras funciones.

A través del término “eubiosis”, nos referimos a que nuestra microbiota intestinal está en equilibrio, es decir, que tanto las familias de bacterias como la proporción en la que están presentes en nuestro intestino es la que está considerada como correcta y por lo tanto, contribuyen a que se instaure un estado de buena salud.

Por otro lado, a través del término “disbiosis”, nos referimos a aquel desajuste de la microbiota intestinal en cuanto a su proporción y composición, lo cual altera la actividad del intestino. Esta situación puede producir muchos síntomas gastrointestinales como inflamación, gases, diarrea o estreñimiento.

Todo esto produce una alteración de la actividad del intestino afectando a la permeabilidad intestinal y generando inflamación lo que puede desarrollar malabsorción a algunos nutrientes o reducir la capacidad de tolerar algunas fibras produciendo un exceso de gas. Las personas que padecen disbiosis pueden notar grandes cambios a lo largo del día en el volumen de su abdomen.

Estas comunidades tienen un comportamiento simbiótico y mutualista con las células eucariotas humanas, son imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, mantienen un importante diálogo con el sistema inmune y tienen funciones homeostáticas que condicionan nuestra salud.

¿Cómo podemos conocer si nuestra microbiota es la responsable de la hinchazón abdominal que no desaparece?

La manera de conocer el estado en el que se encuentra nuestra microbiota es a través de un estudio de la microbiota intestinal  el cual se hace mediante un análisis de las heces, las cuales contienen el suficiente ADN microbiano para reflejar el genoma completo de las bacterias intestinales y elaborar el perfil personal de microbiota.

En dicho análisis se cuantifican los principales grupos funcionales, lo que nos permite establecer además del perfil disbiótico individual de cada paciente, una asociación con su patología o sintomatología.  Además de determinar los microbios beneficiosos que influyen positivamente en el organismo, también detecta los que son potencialmente patógenos.

El aumento o reducción de ciertos grupos funcionales de microorganismos se puede traducir en inflamación (a nivel local o general) diarreas, estreñimiento, hinchazón abdominal excesiva, presencia de gases…etc.

Por lo que una vez conocida la composición y la calidad de nuestra  microbiota seríamos capaces de ponerle nombre así a nuestra hinchazón abdominal persistente.

Autoras: Clara Nuño y Violeta Cepeda estudiantes de nutrición humana y dietética

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